¿Cuáles son los Problemas que Impiden la Eyaculación?

El ciclo sexual del hombre es bastante complejo y desde el punto de vista meramente didáctico puede ser dividido clásicamente en cinco aspectos principales: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución.

La culminación de la actividad sexual conocido como el orgasmo implica una intensa actividad cerebral, y por lo general va acompañado de la eyaculación. Es decir, cuando ocurre el placer máximo durante la actividad sexual (orgasmo), el hombre percibe la expulsión del semen en jets por el pene (eyaculación). Es claro que el orgasmo es una actividad cerebral. La sensación de placer es percibida en la corteza e involucra varias sensaciones, siendo comparada a una explosión multicolor.

Por otro lado, la eyaculación ocurre localmente, en la región genital y puede ser dividida en dos etapas: la primera llamada emisión que corresponde a la liberación inicial de las secreciones de la próstata, testículos y vesículas seminales que se almacenan gradualmente en la uretra posterior y van juntos juntos el semen; y la segunda etapa, conocida como eyaculación propiamente dicha, cuando los músculos que envuelven la uretra se contraen de manera ritmada propulsando el semen en chorros por el canal.

De tanto observar la ocurrencia simultánea de estos fenómenos, muchos consideran que sería un evento solo. ¡No es verdad! A pesar de ocurrir de manera casada y el momento ser conocido en el lenguaje coloquial como “goce”, el orgasmo y la eyaculación son fenómenos fisiológicos distintos. También implican sistemas nerviosos diferentes. Vías de activación y respuesta específicas.

Por eso, existen situaciones en que uno de los procesos puede dejar de ocurrir, produciendo el llamado orgasmo seco (placer en la ausencia de la eliminación del semen) y la eyaculación sin placer (expulsión del semen sin la sensación de placer).

Estas situaciones se denominan disfunciones eyaculatorias, y consisten en fallas en los mecanismos de emisión y / o eyaculación del semen.

Falta de eyaculación

La anejaculación se trata de la ausencia de la salida del semen durante la actividad sexual. El hombre ha preservado el deseo, la excitación, se queda con el pene erecto, logra la actividad sexual con penetración o masturbación, pero a pesar de sentir el placer del orgasmo, no elimina el esperma. Es decir, no ocurre la salida del semen en jets a pesar de sentir placer.

Con la anejaculación, sólo ocurre la ausencia de la salida del semen. Llamamos eso de señal. El resto del ciclo sexual suele estar preservado. La queja del hombre ya veces de la pareja es la de que no observa la eliminación del esperma.

Esta es una situación diferente de la anorgasmia, cuando el hombre no puede sentir el auge del placer durante la actividad sexual.

¿Qué causa la anejaculación?

El gran problema derivado de la anejaculación es la fertilidad. Como no hay perjuicio de las otras fases del ciclo sexual, el rendimiento y el placer no están perjudicados.

Lógicamente cuando el problema tiene una causa removible, ésta debe ser la solución deseada. En los casos citados como ejemplo, en que la anejaculación ocurre después de una cirugía, en general el daño causado es irreversible.

Anejaculación x eyaculación retrógrada

Una situación similar ocurre en la llamada eyaculación retrógrada en que la producción del semen es normal, pero no ocurre el cierre del cuello vesical (salida a la vejiga) en el momento de la eyaculación y, con ello, el esperma durante la contracción ritmada de los músculos que envuelven uretra va hacia atrás, entrando en la vejiga.

Desde el punto de vista científico, la anejaculación es diferente de la eyaculación retrógrada. En este segundo caso, ocurre la emisión del semen que se acumula en la uretra posterior, pero a la hora de la eyaculación la culata del cañón que sería el canal no se cierra. Es decir, la parte posterior del canal que corresponde a la vejiga, que debería cerrarse para obligar el semen a seguir hacia adelante saliendo en la punta del pene queda parcialmente abierto permitiendo que el líquido siga hacia atrás, caracterizando la llamada eyaculación retrógrada.

Causas de la anejaculación

Las principales causas de anejaculación son adquiridas a través de cirugías como las linfadenectomías retroperitoneales (retirada de ganglios en la región posterior del abdomen), prostatectomias y resecciones amplias del intestino grueso. Otras causas frecuentes son los traumatismos raqui medulares y la diabetes.

Esas situaciones provocan cada una de una forma distinta, lesiones neurológicas que ocasionan la interrupción de las vías nerviosas que llevarían los estímulos para que las fases de emisión y eyaculación ocurran normalmente.

En realidad la confirmación ocurre a través de la entrevista médica, del examen clínico y eventualmente con exámenes complementarios que permiten confirmar el daño neural y / o descartar otras situaciones donde el semen no es eliminado por el canal.

En la prostatectomía radical cirugía realizada para tratar el cáncer de próstata, la próstata y las vesículas seminales se retiran. Los conductos que llevan los espermatozoides producidos en los testículos hasta la uretra se conectan. De esta forma, se eliminan todos los componentes del semen. El hombre ya no puede eyacular. Se trata de una de las causas más frecuentes de anejaculación. El hombre tiene el placer del orgasmo preservado, pero no eyacula más.

Por lo tanto, el tratamiento debe ser enfocado en el soporte psicológico, en información calificada para tranquilizar al hombre y en medidas específicas para restablecer la fertilidad cuando éste es el deseo del paciente.

Algunas regiones en el oriente buscan la perpetuación del placer masculino a través de la disociación entre orgasmo y eyaculación. Desde el punto de vista fisiológico sería posible. Y consiste en una manera de permitir varios orgasmos masculinos manteniendo la erección del pene y como eso prolongando la relación, para solamente al final exista la eyaculación propiamente dicha que la detumescencia peniana y fase de la resolución.